Continuando el rastro

La última vez había escrcito una entrada que titulé «rastro de trolas» en la que desarrollaba una idea sencilla que consistía en buscar quiénes eran los actores internacionales más evidentemente disruptivos y ver quiénes se asociaban con ellos en los distintos países del panorama internacional, como manera para deccidir de quién fiarse o no sin necesidad de tener que estudiar los hechos (en lugar de las palabras) de cada uno.

Hoy me gustaría llevar la idea general a las anécdotas más concretas; no porque sea algo nuevo, que no lo es, sino porque conforme pasan los días se acumulan las barbaridades y se hacen aún más innegables.

Por ejemplo, en la entrada anterior citaba como algunos ejemplos las mentiras objetivas sobre hipotéticos miles de millones de muertos por fentanilo, las consignas veladamente antieuropeas de la funación Heritage, etc.

Desde entonces, hemos pasado de las «trollas inocentes» como propaganda política norteamericana a las trolas flagrantes y las afirmaciones contrarias a derecho internacional. Por ejemplo, hace 3 meses ya había que desconfiar de alguien que aún defendiese a Trump porque a lo mejor ser abiertamente antieuropeo no es una línea roja para algunas personas. O a lo mejor aceptar financiación multimillonaria de grandes compañías de tecnología a las que posteriormente les haría quites de impuestos milmillonarios podía no ser una línea roja. O a lo mejor la liberación de criminales previo pagos (donación, para ser justos) millonarios tampoco era… bueno, así podríamos seguir.

Mi argumento es que hemos pasado de lo evidentemente flagrante PERO igualmente defendible para aquellas personas ignorantes y inmorales a una dicotomía más clara. Ahora mismo tenemos al presidente de USA (que por cierto ha sido encontrado culpable de 34 crimenes y tiene una serie de juicios pendientes en stand-by) como epicentro de los archivos de Epstein.

Para los desubicados, Epstein era el milmillonario que, junto con Ghislaine Maxwell organizó un cartel de trafico de menores y pedofilia internacional en el que parece estar metido medio mundo. Epstein, a quien se le reconoce tambien relaciones con el Mossad, apareció «suicidado» en la cárcel (para vagos, copio el fragmento relevante: Durante la noche, en violación del procedimiento habitual de la cárcel, Epstein no fue revisado cada 30 minutos.Los dos guardias asignados para revisar su celda durante la noche, Noel y Michael Thomas, se durmieron en sus escritorios durante aproximadamente tres horas y posteriormente falsificaron los registros relacionados.​ Dos cámaras frente a la celda de Epstein también fallaron esa noche.​ Otra cámara tenía imágenes «inutilizables»).

Hasta ahora, de los archivos de Epstein que tenían que publicarse antes de final de año, se han publicado lo que se estima que es un 0,6%, de los cuales prácticamente todo ha sido censurado. Y cuando digo prácticamente todo, me refiero a que hay hojas y hojas y hojas (más de 30.000 hojas) como esta:

Pese a todo, algunos usuarios han sido capaces de extraer texto de los archivos subidos al departamento de justicia estadounidense y se han extraído fragmentos que son abrumadores, entre los que destaca uno mencionando cierto encuentro donde «él» estaba presente mientras el tío de una de las víctimas de tráfico sexual se deshacía de su hijo nonato en el lago Michigan.

Trump, que ha pasado en los últimos años de decir que era mejor amigo de Epstein a decir que no sabe quien es (así como muchos otros famosos), también ha cambiado su versión con respecto a los archivos: desde que no existen, a que existen y los van a publicar para destapar a los demócratas, a decir que existen pero son falsos y a decir que es un timo de los liberales.

Pese a todo… puedo entender si el tráfico de menores y la pedofilia TODAVÍA no cruzan una línea roja para algunas personas y algunos de nuestros medios nacionales. Esta semana misma isn ir más lejos veíamos algunos políticos patrios blanquear a Trump, y algo me dice que es una visión a la que nos vamos a ir acostumbrando.

Más recientente, el ICE (antigua guardia fronteriza y recientemente reconvertida a guardia personal de los republicanos) se ha visto envuelta en un asesinato en el que un agente le pegó tres tiros en la cabeza a una mujer que trataba de quitarse de en medio en coche.

La versión oficial que hemos visto defender al gobierno americano (presidente, vicepresidente y otros personajes varios) es que la víctima era una mujer de ultraizquierda, peligrosa, activista que intentaba atropellar a los agentes y que era una enferma mental, ante lo cual el agente hizo lo único que podía hacer que fue defenderse y ejecutarla, tras lo cual fue trasladado al hospital donde estaba -sorprendentemente- luchando por su vida pero apunto de recuperarse.

Dejo vídeos donde se ve como la mujer estaba bloqueando el paso en la carretera, y solo cuando los agentes intentan sacarla a la fuerza de su vehículo, ella se asusta y se ALEJA (no hay nadie delante del coche, ella específicamente trata de poner distancia). Véase como dato que le disparan desde un lateral, no desde el frente:

Para sorpresa de nadie, ni el agente fue herido (no le tocó el vehículo), ni está en el hospital. Otros vídeos le muestran marchándose tan campante después de haber ejecutado a una persona inocente.

A estas alturas de la vida, que mienta el presidente, o el vicepresidente, o los jefes de las agencias gubernamentales de ese estercolero de país, no debería ser sorpresa para nadie.

Pese a todo, sí que llega el «gran giro» cuando vemos que una vez más, tenemos a los políticos y a los medios patrios dar voz a las versiones PROBADAMENTE FALSAS de estos dirigentes.

Tenemos, como siempre, a ciertos medios en nuestro país demostrando una vez más que la verdad no importa lo más mínimo o, en el mejor de los casos, pasando de puntillas sobre lo que pasó y luego dedicando varios párrafos a las justificaciones (falsas) de los medios.

Tras las crecientes tensiones que han seguido a este suceso, hemos visto redadas de ICE en la ciudad y contra los homenajes a la tiroteada, Renee Good; mientras, la presidencia se limitó a anunciar que irían yendo casa por casa tirando la puerta abajo si era necesario, y que los agentes de ICE tenían INMUNIDAD TOTAL; palabras del vicepresidente.

Mientras tanto, Trump anuncia que el derecho internacional no va con él, que no lo necesita, y que se anexionará Groenlandia (y quizá Cuba y Colombia) por las buenas o por las malas, y que atacará a los «cárteles de México» por tierra. Importante recordar que se inventó que Maduro tenía que ser detenido por pertenecer al Cártel de los Soles, que recientemente anunció que, en realidad, ni existe ni ha existido nunca… mientras accedió a liberar al presidente de Honduras (encarcelado por dirigir un cártel de drogas) tras recibir una donación suya.

Ah, y mientras escribo esto, leo que se ha anunciado presidente interino de Venezuela.

Pero pese a todo, aún tenemos políticos y medios de comunicación en nuestro país para los que el crimen internacional, los cárteles de tráfico sexual de menores, la financiación de movimientos antieuropeos, los asesinatos (y posterior encubrimiento) de disidentes o voces incómodas y en general toda falta de decoro y moralidad, siguen sin ser una línea roja. Teníamos ayer mismo al diario de Javier Negre llamándola «zurda enferma mental» y «activista radical», aunque parece que la noticia ha sido eliminada por ridícula. Se cumple una vez más el «miente, que algo queda» al que tan acostumbrados estamos por diarios que dicen una cosa y terminan teniendo que desdecise, para al día siguiente volver a mentir o tergiversar.

Pasará otro día más, veremos otras 20 o 30 barbaridades, y de la misma forma que sale el sol veremos personas en nuestro país decidiendo que todo eso sigue sin ser una línea roja.

Y luego, cuando los medios hablen de la «polarización de la sociedad», nos echaremos las manos a la cabeza y sabremos muy bien sin saber ni qué es exactamente ni de dónde ha salido.

Allá vamos, sin saber muy bien a dónde ni por qué.

Y que sea lo que tenga que ser.



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